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Después de
lo Caracarás, dentro del estero sólo habitaban los "Mariscadores", una de
las figuras más tradicionales del Iberá; eran los isleños que cazaban como
medio de subsistencia y operaban exclusivamente en lagunas, esteros,
arroyos, riachos, etc. (no en el monte) en busca de nutrias, lobitos de
río, carpinchos, yacarés, etc. estos señores de las aguas vivían en la
zona y pasaban la mayor parte de la vida a bordo de sus canoas con un
botador en la mano o agazapados en los esteros esperando cazar algo para
comer o algo que vender. Para ellos era un oficio. La marginación
geográfica les hacia conservar técnicas y procedimientos tradicionales de
caza. Como marginados sociales, tenían un contacto muy esporádico con los
centros poblados, incorporando algunas necesidades de consumo que
satisficieron a su modo, comercializando el producto de su actividad.
Su vida conocía de sacrificios y privaciones. Hasta hace algunos años,
la población de mariscadores era importante; llegaban a recorrer la
totalidad de la superficie de los esteros, dotados de linternas, "fijas",
machetes, cuchillos, trampas, una razonable "provista" y algunos otros
elementos y objetos que le aseguraban sobrevivir en sus travesías.
Aprendían desde niños (a los 8 años). |